Corta la cebolla en trozos. Haz lo mismo con la patata y el ajo.
Corta la zanahoria, el apio y el puerro por la mitad, a lo largo y luego en rodajas.
Echa el aceite en una sartén. Añade la cebolla y después la carne picada, removiendo bien para que se suelte.
Agrega las verduras troceadas. Mezcla bien y añade la sal.
Ahora echa el tomillo y el orégano. Tapa y deja a fuego medio unos diez minutos.
Tritúralo en una picadora, batidora o robot de cocina, añadiendo antes un buen ramillete de perejil fresco.
Vuelve a echarlo en la sartén y ve removiendo sin parar a fuego bajo, para que pierda la mayor parte del agua. Cuando tengas una pasta que se despegue de las paredes de la sartén, pásalo a un recipiente forrado con papel film y llévalo al congelador un par de horas. Otra opción es ponerlo en un tarro hermético y dejarlo en el frigorífico. Te durará tres meses.
Corta en porciones y envuelve cada una en cuadraditos de papel de horno, o en papel de aluminio. Guárdalas en el congelador y ve sacando a medida que las necesites. Duran seis meses.